Categoría: Planetas y Satélites

Diversión con planetas

Diversión con planetas

Los planetas de nuestro Sistema Solar son todos diferentes y originales. Cada uno tiene una forma, un tamaño y unos colores únicos. Mercurio es pequeñito, pero Júpiter es enorme. Saturno tienen grandes anillos a su alrededor. La Tierra es azul, Marte rojo y Venus naranja… ¡Todos son distintos!

La pregunta es… ¿los reconocemos bien? Os presentamos un proyecto muy sencillo y divertido para que los niños y niñas aprendan a identificarlos mejor.

Fabricamos los planetas

  • Observamos imágenes de los planetas y nos fijamos bien en sus detalles: manchas, cráteres, colores…
  • Una bolita de porexpan servirá como núcleo del planeta. Usaremos las bolitas pequeñas para los planetas rocosos, como Mercurio o Venus,  y las bolitas grandes para los gaseosos, como Júpiter o Saturno.
  • Vamos a usar una arcilla polimérica ligera y esponjosa de colores para darle la forma final a cada planeta. Hay que elegir bien los colores, aunque lo bueno de este material es que se puede mezclar para conseguir colores nuevos.
  • Le damos forma a cada planeta colocando la arcilla alrededor de la bolita de porexpan. Añadimos los detalles, como los anillos o las manchas. Este tipo de arcilla seca al aire, así que los dejamos reposar hasta la siguiente sesión.

 

 

Por último, colocamos cada planeta en su órbita, sobre una gran cartulina de color negro. En esta ocasión no nos ha importado demasiado la escala de tamaños y distancias. El objetivo era fijarse en la superficie de los planetas.

¡Animaos a probar! Sean como sean los resultados finales, el proceso de creación siempre será de lo más enriquecedor.

Curiosidades Planetarias

Curiosidades Planetarias

El Sistema Solar en el que vivimos está formado por un montón de elementos celestes: planetas, satélites, asteroides, anillos… ¡Es nuestro rinconcito maravilloso de la galaxia!

Los planetas que aquí conocemos son mundos muy diferentes y asombrosos. En este primer viaje que haremos por el espacio conoceremos algunas curiosidades muy sorprendentes:

MERCURIO

Es el planeta más pequeño y más cercano al Sol. También es el más rápido. Gira al rededor del Sol a unos 50 km/seg… ¡va a toda pastilla!

VENUS

Venus es nuestro vecino más cercano y el planeta más caliente del Sistema Solar. Siempre está nublado y llueve ácido sulfúrico. ¡Allí no valen los paraguas corrientes!

Gira sobre sí mismo en sentido contrario a la mayoría de planetas, y además es el planeta que gira más despacio… Venus se toma las cosas con calma.

Planetas interiores, de izquierda a derecha: Mercurio, Venus, Tierra, Marte

TIERRA

Es nuestro hogar. El único planeta conocido donde hay chocolate… y seres vivos, claro. La Tierra es el más grandote de todos los planetas terrestres, también llamados interiores. Sabemos un montón de cosas sorprendentes sobre nuestro planeta, pero ya las veremos en otra ocasión.

MARTE

Marte es un mundo desierto y frío, de la mitad de tamaño que la Tierra. En cambio en Marte podemos encontrar la montaña más alta de todo el Sistema Solar: el Monte Olimpo tiene ni más ni menos que ¡23 km de altura!

Sus satélites se llaman Fobos y Deimos.

CINTURÓN DE ASTEROIDES

Los asteroides son rocas pequeñas e irregulares, que si las pudiésemos juntar todas, como si de una bola de plastilina se tratase, formarían un objeto más pequeño que nuestra Luna.

Los asteroides también pueden tener satélites y anillos. El objeto más grande que podemos encontrar en el cinturón de asteroides es el planeta enano Ceres.

Cinturón de asteroides. Img NASA

JÚPITER

Es el planeta más grande del Sistema Solar. También es donde encontramos el océano más grande, pero no formado por agua, sino por hidrógeno. Todas las rayas y los remolinos que vemos en su superficie son nubes frías de amoníaco y agua. Y la Gran Mancha Roja tan famosa es una gigantesca tormenta.

Pasar un día en Júpiter sólo lleva 10 horas; son los días más cortos del Sistema Solar.

SATURNO

Este planeta tiene el sistema de anillos más grande y espectacular, pero no es el único que tiene anillos. Están formados por restos de cometas o asteroides.

Saturno es un gigante gaseoso, no tiene superficie sólida donde poder aterrizar.

URANO

Es un gigante congelado, y como Venus, también gira en el sentido de las agujas del reloj. Además, su eje de rotación es casi horizontal, así que parece que rueda alrededor del Sol.

Urano tiene anillos, pero casi no se ven.

NEPTUNO

En Neptuno tienes que sujetarte bien el sombrero: ¡hay vientos de 2000 km/h!

Es otro de los planetas que tiene anillos, que casi no se ven.  Lo que también tiene son 13 satélites y el más grande se llama Tritón. Tritón gira en torno a Neptuno en sentido contrario al resto de los satélites.

Planetas gaseosos o exteriores, de izquierda a derecha: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno

Para saber más sobre nuestro Sistema Solar os recomendamos esta página de ciencia de la NASA.

Y para ver las órbitas de planetas y satélites tenemos aquí un proyecto súper interesante:

Visor de Órbitas

¡Seguid aprendiendo, viajeros espaciales!

Cráteres en la Luna

Cráteres en la Luna

¿Qué saben los niños y niñas sobre la Luna?

Saben que la Luna es el único satélite natural que tiene la Tierra. No tiene luz propia, refleja la luz del Sol y por eso la vemos brillante.

También saben que no está hecha de queso, sino de rocas. Rocas volcánicas, como el basalto por ejemplo.

Está cubierta por una capa de polvo y rocas llamada regolito, y las zonas que llamamos mares no son mares de verdad, formados por agua. Tan sólo lo parecen. En realidad son zonas bajas y suaves formadas por lava.

Los niños y niñas saben muchas cosas sobre la Luna, aunque para saber más podemos consultar algunas páginas muy interesantes, como por ejemplo esta de Astromia o también la página de la ESA kids.

¿Por qué hay tantos cráteres en la Luna?

Nos preguntamos porqué en la Luna hay tantos cráteres, y cómo se formaron.

A veces, las rocas que viajan por el espacio, los meteoroides, chocan contra un planeta o un satélite, y así forman un cráter de impacto.

En los planetas que tienen atmósfera, como la Tierra, hay menos cráteres porque los meteoroides pequeños se desintegran al atravesar la atmósfera. Es nuestro escudo protector. Pero en la Luna no hay atmósfera, así que cualquier pequeño pedrusco que caiga, deja su huella.

Todos esos cráteres de la Luna, por pequeñitos que sean, siguen ahí porque no hay nada que los borre. No hay lluvia, no hay volcanes activos, no hay erosión… Y por eso, cuando miramos a la Luna, podemos ver tantos.

Hacemos nuestros propios cráteres

  • Hemos puesto harina en unas bandejas, y con ayuda de un colador la hemos cubierto con cacao en polvo, como si fuese el regolito lunar.
  • Con plastilina modelamos nuestras rocas espaciales: los meteoroides que luego chocarán contra la Luna.
  • Lanzamos las bolitas de plastilina y observamos cómo se formaban los cráteres. En la realidad, las rocas suelen desintegrarse con la fuerza del choque y quedan hechas añicos. Nuestra plastilina no, así que la quitamos con mucho cuidado.
  • Podemos hacerle una foto o dibujar nuestro mapa e inventarnos los nombres de nuestros cráteres.