Categoría: Talleres reCreativos

Atrapamos Nebulosas

Atrapamos Nebulosas

¡Las nebulosas son impresionantes! Aunque no se pueden ver a simple vista (quizá alguna sí), todos nos hemos maravillado contemplando las bonitas fotografías de nebulosas y estrellas, coloridas, mágicas, con formas que hacen volar la imaginación.

Pero ¿qué son las nebulosas en realidad? ¡Vamos a averiguarlo!

Las nebulosas son enormes nubes de gas y polvo interestelar, de ahí su nombre: nebula es una palabra en latín que significa «nube». Los principales gases que se encuentran en ellas son el hidrógeno y el helio. Las nebulosas son importantes porque muchas son los lugares donde nacen las estrellas. Otras, en cambio, son los restos de estrellas que ya finalizaron su vida.

En este vídeo de la Pizarra del Cosmos podemos aprender más cosas sobre las nebulosas:

Las nebulosas se pueden clasificar de muchas formas. Por ejemplo, atendiendo a la naturaleza de la luz que emiten (o no emiten). De esta forma podemos encontrar:

  • Nebulosas de emisión: son las más comunes. Es el propio gas de la nebulosa el que brilla por efecto de las estrellas cercanas. La más famosa es la nebulosa de Orión, que se puede observar a simple vista en una buena noche.
Nebulosa de Orión
  • Nebulosas de reflexión: reflejan y dispersan luz de estrellas cercanas, que no son lo bastante calientes como para provocar el brillo de los gases de la nebulosa. Aquí el gas no brilla, sólo refleja. Un buen ejemplo es el cúmulo de las Pléyades, en la constelación de Tauro.
Las Pléyades
  • Nebulosas oscuras o de absorción: ya os lo podéis imaginar, son nebulosas poco o nada luminosas, negras, difíciles de observar salvo que contrasten con otras más luminosas. Un ejemplo perfecto es la nebulosa Cabeza de Caballo, en la constelación de Orión, que resalta muy bien con el fondo de la nebulosa de Orión: es el efecto óptico de una nebulosa sobre otra. Estas son así porque las estrellas están demasiado alejadas como para calentarlas o para que les llegue algo de luz.
Nebulosa Cabeza de Caballo

Nebulosa en un bote de cristal

Como somos muy valientes, quisimos atrapar una nebulosa en un bote de cristal. Te contamos cómo lo hicimos.

Material

  • Bote de cristal con tapa
  • Algodón
  • Agua
  • Colorantes alimentarios (valen témperas o acrílicos)
  • Recipientes pequeños, cuencos o vasitos…
  • Palitos de madera
  • Purpurina de colores
  • Estrellitas brillantes (opcional)
  • Papel o manteles para cubrir las mesas

Instrucciones

Es importante empezar por cubrir la mesa de trabajo, para no mancharla con las pinturas o colorantes.

  1. Preparamos los colorantes con un poco de agua en los distintos recipientes o vasitos. Elegimos colores como el rosa, el morado, el azul…
  2. Metemos una primera capa de algodón bien estirado en el bote de cristal y vaciamos con cuidado el primer color sobre el algodón. Nos ayudamos de un palito de madera para que el algodón quede bien empapado y coloreado.
  3. Añadimos un poquito de purpurina al bote de cristal y con el palito la repartimos bien, sobre todo por las paredes interiores del bote, para que se vea desde fuera. Repetimos el proceso con tantas capas de algodón como colores queramos que tenga nuestra nebulosa.
  4. Finalmente cerramos bien el bote y lo decoramos con un lacito, cordón o etiqueta.
Podemos hacer nebulosas con los colores que queramos, más claros o más oscuros.

Así ya tienes un trocito del Cosmos decorando tu habitación. Aunque en realidad, como ya sabemos, todos estamos hechos de polvo de estrellas. Nosotros también somos pedacitos del Cosmos.

 

¡Despegamos!

¡Despegamos!

Los cohetes espaciales

¡Los cohetes espaciales son increíbles! Gracias a ellos podemos imaginar que recorremos el universo y que viajamos a otros mundos. Las agencias espaciales de todo el planeta llevan tiempo lanzando cohetes para enviar satélites, sondas y naves más allá de las nubes.

Descubrimos que los cohetes están formados por varias partes, como podemos ver en este vídeo:

El alma de un cohete es su motor. La fuerza del motor consigue que el cohete escape a la fuerza de la gravedad terreste: La Tierra nos atrae hacia sí, pero con la energía suficiente podemos salir disparados hacia el espacio exterior.

Podemos decir que el motor es la pieza clave del sistema de propulsión.

Para saber más sobre cohetes, astronautas y viajes espaciales puedes echarle un vistazo a este libro digital tan interesante:

Un paseo por el espacio

El sistema de propulsión y las Leyes de Newton

La propulsión se basa en unos principios de la física que desarrolló un científico muy importante, llamado sir Isaac Newton. Estos principios son las Leyes del Movimiento de Newton.

Podemos conocer más sobre la historia de Newton en los siguientes vídeos:

Las Leyes del Movimiento

La PRIMERA LEY se llama Ley de la Inercia, y explica que si un objeto está en reposo, seguirá en reposo salvo que una fuerza actúe sobre él. Lo mismo ocurre si está en movimiento, sólo cambiará si le afecta otra fuerza. Es lo que ocurre cuando vamos en coche: cuando arranca muy rápido, tendemos a quedarnos atrás. Pero si de repente el coche frena, nosotros seguimos moviéndonos hacia adelante hasta que nos para el cinturón.

La SEGUNDA LEY es el Principio Fundamental de la Dinámica. Esta ley explica que si le aplicamos una fuerza a un objeto, conseguimos acelerarlo, pero esa aceleración no sólo depende de nuestra fuerza, si no también de la masa que tenga ese objeto. Para entendernos, si golpeamos dos balones con la misma fuerza, vamos a poder lanzar más rápido el balón que pese menos.

Segunda Ley de Newton. F=ma

Para comprender la propulsión de los cohetes nos interesa la TERCERA LEY, conocida como el Principio de Acción y Reacción. Cuando aplicamos una fuerza a un objeto, este objeto devolverá una fuerza igual pero en sentido contrario. Esta ley podemos verla funcionar cuando remamos en una canoa: empujamos el agua hacia atrás con el remo, y la canoa se mueve hacia adelante. También sucede lo mismo cuando caminamos por la playa: cada paso nos mueve hacia adelante, pero desplaza la arena hacia atrás.

Tercera Ley de Newton. Acción y Reacción.

Cuando un cohete despega, las reacciones químicas que ocurren en el motor hacen fuerza en dirección al suelo (la Tierra), y el suelo responde con una fuerza igual pero contraria, que lanza al cohete hacia el espacio.

Experiencia: El globo cohete

Quisimos experimentar por nosotros mismos el principio de Acción y Reacción, y por eso preparamos esta sencilla experiencia.

Necesitas

  • Un globo
  • Una pajita de refresco
  • Un cordón o lana
  • Cinta adhesiva

 

 

¿Cómo lo hacemos?

  • Colamos la pajita por el cordón o lana y luego atamos la lana a dos soportes (las patas de dos sillas, por ejemplo) de manera que quede una línea tensa.
  • Inflamos el globo bastante, pero no lo atamos, sino que lo sujetamos bien con los dedos o con la ayuda de  una pinza de la ropa, para que no se escape el aire.
  • Pegamos el globo a la pajita con ayuda de la cinta adhesiva, con cuidado de no soltarlo.
  • Cuando estemos listos, soltamos el globo: el aire que sale del interior del globo hará que nuestro «cohete» salga disparado en dirección contraria.

Diversión con planetas

Diversión con planetas

Los planetas de nuestro Sistema Solar son todos diferentes y originales. Cada uno tiene una forma, un tamaño y unos colores únicos. Mercurio es pequeñito, pero Júpiter es enorme. Saturno tienen grandes anillos a su alrededor. La Tierra es azul, Marte rojo y Venus naranja… ¡Todos son distintos!

La pregunta es… ¿los reconocemos bien? Os presentamos un proyecto muy sencillo y divertido para que los niños y niñas aprendan a identificarlos mejor.

Fabricamos los planetas

  • Observamos imágenes de los planetas y nos fijamos bien en sus detalles: manchas, cráteres, colores…
  • Una bolita de porexpan servirá como núcleo del planeta. Usaremos las bolitas pequeñas para los planetas rocosos, como Mercurio o Venus,  y las bolitas grandes para los gaseosos, como Júpiter o Saturno.
  • Vamos a usar una arcilla polimérica ligera y esponjosa de colores para darle la forma final a cada planeta. Hay que elegir bien los colores, aunque lo bueno de este material es que se puede mezclar para conseguir colores nuevos.
  • Le damos forma a cada planeta colocando la arcilla alrededor de la bolita de porexpan. Añadimos los detalles, como los anillos o las manchas. Este tipo de arcilla seca al aire, así que los dejamos reposar hasta la siguiente sesión.

 

 

Por último, colocamos cada planeta en su órbita, sobre una gran cartulina de color negro. En esta ocasión no nos ha importado demasiado la escala de tamaños y distancias. El objetivo era fijarse en la superficie de los planetas.

¡Animaos a probar! Sean como sean los resultados finales, el proceso de creación siempre será de lo más enriquecedor.

Cráteres en la Luna

Cráteres en la Luna

¿Qué saben los niños y niñas sobre la Luna?

Saben que la Luna es el único satélite natural que tiene la Tierra. No tiene luz propia, refleja la luz del Sol y por eso la vemos brillante.

También saben que no está hecha de queso, sino de rocas. Rocas volcánicas, como el basalto por ejemplo.

Está cubierta por una capa de polvo y rocas llamada regolito, y las zonas que llamamos mares no son mares de verdad, formados por agua. Tan sólo lo parecen. En realidad son zonas bajas y suaves formadas por lava.

Los niños y niñas saben muchas cosas sobre la Luna, aunque para saber más podemos consultar algunas páginas muy interesantes, como por ejemplo esta de Astromia o también la página de la ESA kids.

¿Por qué hay tantos cráteres en la Luna?

Nos preguntamos porqué en la Luna hay tantos cráteres, y cómo se formaron.

A veces, las rocas que viajan por el espacio, los meteoroides, chocan contra un planeta o un satélite, y así forman un cráter de impacto.

En los planetas que tienen atmósfera, como la Tierra, hay menos cráteres porque los meteoroides pequeños se desintegran al atravesar la atmósfera. Es nuestro escudo protector. Pero en la Luna no hay atmósfera, así que cualquier pequeño pedrusco que caiga, deja su huella.

Todos esos cráteres de la Luna, por pequeñitos que sean, siguen ahí porque no hay nada que los borre. No hay lluvia, no hay volcanes activos, no hay erosión… Y por eso, cuando miramos a la Luna, podemos ver tantos.

Hacemos nuestros propios cráteres

  • Hemos puesto harina en unas bandejas, y con ayuda de un colador la hemos cubierto con cacao en polvo, como si fuese el regolito lunar.
  • Con plastilina modelamos nuestras rocas espaciales: los meteoroides que luego chocarán contra la Luna.
  • Lanzamos las bolitas de plastilina y observamos cómo se formaban los cráteres. En la realidad, las rocas suelen desintegrarse con la fuerza del choque y quedan hechas añicos. Nuestra plastilina no, así que la quitamos con mucho cuidado.
  • Podemos hacerle una foto o dibujar nuestro mapa e inventarnos los nombres de nuestros cráteres.