
Nos acercamos a las estrellas
Algunas veces, sobre todo en verano, dejamos que los niños y niñas salgan de noche y miren al cielo. Si tenemos suerte, estará despejado, sin nubes.
Y si tenemos mucha suerte, además, no habrá luces que empañen la maravillosa estampa del cielo estrellado.
Así es. Cuando no hay ni luces ni nubes podemos ver infinidad de estrellas, tantas que hasta te mareas de la impresión. ¡Es estupendo!
Sabemos que las estrellas son diferentes de los planetas, o los satélites, porque ellas tienen luz propia. Son como bombillas… o como antorchas. Brillan por sí mismas, y poder verlas en el cielo es todo un espectáculo.
Hace muchísimo tiempo, las personas que miraban al cielo, imaginaron que todos esos puntitos brillantes formaban figuras conocidas: animales, objetos o sobre todo personajes de famosas historias. Esas figuras se llaman constelaciones. Las culturas diferentes tienen constelaciones distintas, formadas a partir de las mismas estrellas, claro.

Aprendimos que no vemos siempre las mismas estrellas en el mismo sitio. Si nos quedamos un rato mirando al cielo, vemos cómo las constelaciones se van moviendo de un lado a otro. Unas aparecen y otras desaparecen por el horizonte. Esto es un movimiento aparente: en realidad somos nosotros los que nos movemos, es la Tierra la que gira.
También aprendimos que hay unas constelaciones que siempre vemos en el cielo, que giran como las agujas de un reloj alrededor de una estrella pequeñita. Se llaman constelaciones circumpolares, y giran en torno a la Estrella Polar.
Para aprender a identificar las constelaciones en el cielo vamos a hacer nuestro propio planisferio celeste. También podemos divertirnos construyendo unos localizadores de estrellas, como los que nos propone la NASA.

Conocimos una herramienta genial que nos servirá para aprender muchas cosas sobre el cielo nocturno. Es una aplicación que podemos usar desde el ordenador, la tablet o el móvil, y se llama Stellarium. Ahora ya podemos viajar por las estrellas!
